Contraté a una empleada joven, hermosa y trabajadora. Cada día dejaba la casa reluciente, pero en el día de la boda de mi hijo, de pronto corrió hacia el escenario, se arrodilló y confesó una verdad impactante que hizo estallar todo el salón, resultó que…

Contraté a una empleada joven, hermosa y trabajadora. Cada día dejaba la casa reluciente, pero en el día de la boda de mi hijo, de pronto corrió hacia el escenario, se arrodilló y confesó una verdad impactante que hizo estallar todo el salón, resultó que…

Cuando contraté a Lucía Morales, nunca imaginé que su presencia transformaría mi hogar de una manera tan profunda. Era joven, responsable y trabajadora. Cada mañana llegaba puntualmente, con su cabello recogido y una sonrisa leve, casi tímida. Desde el primer día, dejó la casa impecable; tenía una habilidad particular para ordenar incluso el caos emocional que yo misma no quería admitir que existía tras la muerte de mi esposa, Elena.

Read More