El gato, que ya estaba preparado para morir de hambre, frío, resentimiento e incomprensión de cómo seguir viviendo, de repente sintió junto a su costado algo pequeño y cálido… Lo habían echado a la calle… después de diez años de vida en esa familia.

El gato, que ya estaba preparado para morir de hambre, frío, resentimiento e incomprensión de cómo seguir viviendo, de repente sintió junto a su costado algo pequeño y cálido… Lo habían echado a la calle… después de diez años de vida en esa familia.

El gato, al que la familia Morales había llamado Tizón, llevaba diez años durmiendo al pie de la cama de Clara. Durante una década había sido su sombra silenciosa, su consuelo en noches de fiebre, su compañero en tardes de estudio. Pero cuando Clara se marchó a Madrid para su maestría y el matrimonio Morales empezó a tener problemas económicos, Tizón pasó de ser un miembro querido a convertirse en un gasto más.

Read More