Tenía casi sesenta años y estaba casada con un hombre treinta años más joven. Durante seis años, me llamó “mi mujercita” y me traía agua todas las noches… hasta que una noche lo seguí a la cocina y descubrí un plan que jamás debí haber visto

Tenía casi sesenta años y estaba casada con un hombre treinta años más joven. Durante seis años, me llamó “mi mujercita” y me traía agua todas las noches… hasta que una noche lo seguí a la cocina y descubrí un plan que jamás debí haber visto.

Tenía casi sesenta años cuando conocí a Julián, un hombre treinta años más joven que yo. Yo, Elena Martínez, llevaba décadas viviendo sola; él apareció como una ráfaga de aire fresco en una tarde de verano en Santander. Nunca imaginé que alguien con esa juventud pondría sus ojos en mí, pero lo hizo. Y con una ternura que desarmaba cualquier duda.

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