El esposo resultó gravemente herido en un accidente, y su despiadada esposa, junto con su amante, acudió al hospital para obligarlo a firmar el divorcio y obtener su libertad. Tres años después, regresó, provocando que su esposa lo mirara con profundo arrepentimiento..

El esposo resultó gravemente herido en un accidente, y su despiadada esposa, junto con su amante, acudió al hospital para obligarlo a firmar el divorcio y obtener su libertad. Tres años después, regresó, provocando que su esposa lo mirara con profundo arrepentimiento..

El accidente ocurrió en una carretera secundaria de Zaragoza, cuando Julián Ortega, de treinta y ocho años, perdió el control de su coche tras una intensa jornada de trabajo. Despertó en el hospital con la mitad del cuerpo inmovilizado, respirando a través de un dolor que parecía no tener fin. Todavía no entendía la magnitud de sus heridas cuando la puerta de la habitación se abrió y aparecieron María Luisa, su esposa, y Esteban Robles, el supuesto “amigo de la familia” que él siempre había considerado demasiado presente.

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