La niña corrió hacia la policía gritando: “Por favor, síganme a casa”. La policía llegó rápidamente a la casa y descubrió la horrible verdad

La niña corrió hacia la policía gritando: “Por favor, síganme a casa”. La policía llegó rápidamente a la casa y descubrió la horrible verdad.

La tarde caía sobre las afueras de Zaragoza cuando Lucía Gómez, una niña de diez años, irrumpió corriendo en la pequeña plaza del barrio. Sus mejillas estaban enrojecidas y las lágrimas le nublaban la vista. Al ver a dos agentes de policía patrullando, no dudó: se lanzó hacia ellos gritando con desesperación.

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