Una hermosa mujer abofeteó a un niño sin hogar y le tiró comida en la cara por ensuciar sus zapatos, pero nunca imaginó que este acto un día la llenaría de arrepentimiento.

Una hermosa mujer abofeteó a un niño sin hogar y le tiró comida en la cara por ensuciar sus zapatos, pero nunca imaginó que este acto un día la llenaría de arrepentimiento.

En una tarde cálida de primavera en Madrid, Claudia Ríos, una ejecutiva de moda reconocida por su elegancia impecable, salía apresurada de una boutique en la Gran Vía. Vestía tacones altos y llevaba en la mano una bolsa con comida para llevar. Mientras revisaba mensajes en su teléfono, no vio al niño sin hogar que estaba sentado en la acera, intentando organizar dentro de una caja de cartón unas ropas viejas que había recibido de caridad.

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