Cuando mi marido se convirtió en el nuevo director ejecutivo, él y su familia nos echaron a mí y a mi hijo, gritando: “¡Gorrones! ¡A ver cómo sobreviven sin mí!”. Un año después, regresé y les hice arrepentirse de todo

Cuando mi marido se convirtió en el nuevo director ejecutivo, él y su familia nos echaron a mí y a mi hijo, gritando: “¡Gorrones! ¡A ver cómo sobreviven sin mí!”. Un año después, regresé y les hice arrepentirse de todo.

Cuando Javier Morales fue nombrado nuevo director ejecutivo de la empresa donde ambos habíamos trabajado durante años, pensé que, pese a nuestro matrimonio ya desgastado, al menos habría respeto. Me equivoqué. Yo soy Lucía Herrera, y esta no es una historia de venganza exagerada, sino de supervivencia. La misma semana en que Javier firmó su contrato como CEO, cambió por completo. Su madre, Carmen, y su hermana, Marta, comenzaron a visitar nuestra casa con frecuencia, opinando sobre todo: mi forma de criar a Daniel, mi hijo de ocho años, mi trabajo como contable freelance, incluso la comida que preparaba.

Read More