Un heredero privilegiado degradó a su criada negra haciéndola arrastrarse como un perro, tratándola como un juego, pero su poderosa reacción dejó a los testigos horrorizados y profundamente avergonzados..

Un heredero privilegiado degradó a su criada negra haciéndola arrastrarse como un perro, tratándola como un juego, pero su poderosa reacción dejó a los testigos horrorizados y profundamente avergonzados..

El heredero privilegiado Alejandro Montoya, hijo único de una influyente familia de Sevilla, convirtió una tarde cualquiera en un espectáculo cruel. En el patio trasero de la finca, delante de amigos y empleados, obligó a Lucía Benítez, una criada negra que llevaba años trabajando allí, a arrastrarse por el suelo “como un perro”. Alejandro reía, lo llamaba “un juego”, y animaba a los testigos a grabar con sus teléfonos. La escena ocurrió rápido, sin preámbulos ni advertencias: una orden, una humillación pública y un silencio incómodo que nadie supo romper.

Read More