Seis meses después del divorcio, justo cuando sentía que mi vida por fin empezaba a estabilizarse, recibí aquella llamada inesperada. Era Javier, mi exmarido. No habíamos hablado desde el día en que firmamos los papeles, y ver su nombre en la pantalla me provocó una sensación inmediata de cansancio y desconfianza. Aun así, contesté, convencida de que tal vez se trataba de una emergencia relacionada con nuestro pasado en común.

Seis meses después del divorcio, justo cuando sentía que mi vida por fin empezaba a estabilizarse, recibí una llamada inesperada.

Era Javier, mi exmarido.

Read More