Cuando Tenía Trece Años, Mis Padres Me Desheredaron Y Mi Tío Rico Me Acogió. Quince Años Después, Mi Madre Llegó A La Lectura De Su Testamento Esperando Millones, Hasta Que La Callé Y El Abogado Apareció, Dejándola Paralizada De Horror.

Me llamo Isabel Romero y tenía trece años cuando mis padres decidieron que yo ya no formaba parte de su vida. No hubo gritos ni discusiones dramáticas. Solo una frase fría, pronunciada por mi madre, Carmen, mientras mi padre José miraba al suelo.

—No podemos hacernos cargo de ti —dijo—. Será mejor que te vayas con tu tío.

Read More