Mis Padres Vendieron El Piano Antiguo De Mi Abuela, El Único Que Ella Me Había Dejado A Mí, Y Usaron Los 95.000 Dólares Para Comprar Un Coche A Mi Hermana, Cuando Se Lo Conté A Mi Abuela Desde Su Cama En El Hospicio, Ella Tomó Su Teléfono, Hizo Una Llamada Y Dijo “Es Hora De Que Conozcan A Mi Abogado”.

Mi Nombre Es Sofía Herrera, Tengo Treinta Y Cuatro Años Y Crecí En Una Casa Donde Las Decisiones Siempre Se Tomaban Sin Preguntarme. Mi Abuela Carmen Era La Única Persona Que Me Escuchaba De Verdad. Desde Pequeña Pasé Horas Con Ella Frente A Su Piano Antiguo, Una Pieza Familiar Que Había Pertenecido A Su Madre. Antes De Enfermar, Carmen Dejó Todo Por Escrito: Ese Piano Era Para Mí. No Por Su Valor Económico, Sino Porque Conocía Mi Historia Y Mi Cariño Por Él.

Un Mes Antes De Su Ingreso En Cuidados Paliativos, Me Enteré Por Casualidad De Algo Que Me Dejó Helada. Mis Padres Habían Vendido El Piano. No Me Avisaron, No Me Consultaron. Lo Vendieron Por 95.000 Dólares Y Usaron El Dinero Para Comprar Un Coche Nuevo A Mi Hermana Laura. Cuando Los Enfrenté, Dijeron Que Era “Lo Más Práctico” Y Que La Abuela “No Se Enteraría”. Me Sentí Invisible Otra Vez.

Read More