Una mujer negra sin hogar se desplomó al costado de la carretera, sus gemelos de dos años lloraron desesperados justo cuando un multimillonario pasaba y el final…

Una mujer negra sin hogar se desplomó al costado de la carretera, sus gemelos de dos años lloraron desesperados justo cuando un multimillonario pasaba y el final…

Aquel mediodía de julio, el calor caía a plomo sobre la carretera que conectaba Salamanca con Ávila. El asfalto parecía un espejo líquido y casi no había tráfico. En el arcén, una mujer negra de unos treinta años caminaba tambaleándose. Se llamaba Amara Diop, originaria de Senegal, y llevaba semanas viviendo en la calle tras perder su empleo como cuidadora interna. A cada paso, sus sandalias desgastadas levantaban polvo. En sus brazos, cargaba una pequeña mochila y, agarrados a su falda, iban sus gemelos de dos años, Malik y Sira, agotados y hambrientos.

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