A dos niñas gemelas negras se les negó el embarque en un avión, hasta que llamaron a su padre, el director ejecutivo, y pidieron cancelar su vuelo…

A dos niñas gemelas negras se les negó el embarque en un avión, hasta que llamaron a su padre, el director ejecutivo, y pidieron cancelar su vuelo…

En la madrugada del 14 de agosto, el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas estaba particularmente lleno, y entre el bullicio se encontraban Lucía y Ariana Campos, dos niñas gemelas negras de once años que viajaban solas por primera vez para reencontrarse con su madre en Barcelona. Sus pasos eran tímidos, pero sus ojos brillaban de ilusión. Llevaban cartas de autorización firmadas, billetes impresos y una carpeta organizada que su padre, Rodrigo Campos, les había preparado con un cuidado casi obsesivo.

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