El marido lleva a su amante a casa y le grita a su esposa: “No mereces vivir en esta villa”; unos minutos después, ella muestra los papeles de propiedad, dejando a toda la familia atónita.

El marido lleva a su amante a casa y le grita a su esposa: “No mereces vivir en esta villa”; unos minutos después, ella muestra los papeles de propiedad, dejando a toda la familia atónita.

En una cálida tarde de junio, María Fernández, una arquitecta de 42 años, regresaba de una reunión cuando escuchó voces elevadas al acercarse a su villa en las afueras de Valencia. Al abrir la puerta, se encontró con una escena que jamás habría imaginado: su esposo, Luis Gutiérrez, de pie en el centro del salón con expresión arrogante, y a su lado una joven de unos treinta años, elegante y segura de sí misma.

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