“¡Regístrenla ya!”, le gritaron los dos policías a la joven hasta que llegó su padre, y entonces se arrepintieron..

“¡Regístrenla ya!”, le gritaron los dos policías a la joven hasta que llegó su padre, y entonces se arrepintieron..

La tarde caía lentamente sobre la Plaza Mayor de Valladolid cuando Lucía Herrero, una joven estudiante de 22 años, regresaba a casa después de una larga jornada en la universidad. Caminaba escuchando música, distraída, cuando dos policías municipales, el agente Salcedo y la agente Ramírez, se aproximaron a ella con paso decidido.

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