Reencontrarme con mi primer amor y casarme con él a los 60 años fue como un sueño… hasta que la noche de bodas me reveló un secreto que me impactó.

Reencontrarme con mi primer amor y casarme con él a los 60 años fue como un sueño… hasta que la noche de bodas me reveló un secreto que me impactó.

A los sesenta años, yo, María Fernández, juré que ya no necesitaba el amor para sentirme completa. Tras un divorcio complicado y muchos años viviendo sola en Valencia, había aprendido a disfrutar de mis rutinas simples: el café en la terraza, mis clases de pintura, los paseos por el Turia. Pero un día, en una reunión de antiguos alumnos del instituto, el destino decidió reescribir mis planes.

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