Entre lágrimas, una niña llamó a la policía y dijo: “¡La gran serpiente de mi padrastro me está lastimando!”. Cuando la policía llegó a la casa, se encontraron con una verdad aterradora que nadie podría haber imaginado.

Entre lágrimas, una niña llamó a la policía y dijo: “¡La gran serpiente de mi padrastro me está lastimando!”. Cuando la policía llegó a la casa, se encontraron con una verdad aterradora que nadie podría haber imaginado.

Entre sollozos entrecortados, la pequeña Lucía Morales, de apenas nueve años, marcó el número de emergencias. La operadora escuchó su voz temblorosa y la frase que disparó todas las alarmas:
“¡La gran serpiente de mi padrastro me está lastimando!”

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