La niña lloró y le dijo a la policía: “Ya no quiero dormir en el sótano”. Cuando los agentes bajaron a comprobarlo, se sorprendieron al ver la verdad..

La niña lloró y le dijo a la policía: “Ya no quiero dormir en el sótano”. Cuando los agentes bajaron a comprobarlo, se sorprendieron al ver la verdad..

La lluvia golpeaba las ventanas de la pequeña comisaría de Zaragoza cuando la niña, empapada y temblando, apareció en la puerta. Tenía once años, el pelo oscuro y los ojos hinchados de llorar. Se llamaba Lucía Gómez. Apenas pudo hablar cuando el agente de guardia, Inspector Alejandro Ruiz, se acercó a ella con gesto preocupado.

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