Un motociclista de 68 años que recibía tratamiento en el hospital escuchó el llanto de un niño pequeño… y lo que hizo a continuación transformó toda la sala en una escena que nadie esperaba

Un motociclista de 68 años que recibía tratamiento en el hospital escuchó el llanto de un niño pequeño… y lo que hizo a continuación transformó toda la sala en una escena que nadie esperaba

En la sala de traumatología del Hospital General de Zaragoza, el murmullo constante de enfermeras y pacientes solía mezclarse con el olor a desinfectante. Antonio Llorente, un motociclista jubilado de 68 años, llevaba tres días ingresado tras fracturarse la clavícula en un accidente menor. A pesar del dolor y la incomodidad de la inmovilización, solía mantenerse sereno, observando el ir y venir del personal médico.

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